a un mundo que perece...

¿Es necesaria más Luz?

Elena de White, el libro El Otro Poder

Capítulo 4—Actitud hacia una nueva luz
Retener la verdad no excluye nueva luz—Es un hecho que
tenemos la verdad y debemos aferrarnos con tenacidad a las posicio-
nes que no pueden ser removidas. Pero no por eso debemos mirar
con sospecha cualquier nueva luz que Dios pueda enviarnos y decir:
“Realmente no necesitamos más luz que las viejas verdades que he-
mos recibido hasta ahora, sobre las que descansamos”. Mientras nos
aferremos a esta posición, el testimonio del Testigo fiel nos aplica
su reprensión: “Y no sabes que tú eres un desventurado, miserable,
pobre, ciego y desnudo”. Apocalipsis 3:17. Los que se sienten ri-
cos y no sienten necesidad de nada, están ciegos con respecto a su
verdadera condición frente a Dios, y no lo saben.—The Review and
Herald, 7 de agosto de 1894.
Dirigidos por Dios, pero no infalibles—No debemos pensar:
“Bien, tenemos toda la verdad, comprendemos los pilares fundamen-
tales de nuestra fe, y podemos descansar sobre este conocimiento”.
La verdad es progresiva y debemos caminar en su luz creciente.
Un hermano me preguntó: “Hna. White, ¿cree usted que tenemos
que comprender la verdad por nosotros mismos? ¿Por qué no pode- [34]
mos tomar las verdades que otros han reunido y creerlas confiados
en que investigaron el tema? Así podríamos liberarnos de tener que
ejercitar los poderes de nuestra mente en la investigación de todos
estos temas ¿No cree usted que estos hombres que descubrieron la
verdad en lo pasado fueron inspirados por Dios?”
No me atrevo a decir que no fueron conducidos por Dios, pues
Cristo conduce a toda verdad; pero si nos referimos a la inspiración
en el sentido más amplio de la palabra, respondo: No. Yo creo que
Dios les ha dado una obra para hacer, pero si no están completamente
consagrados a Dios en todo momento, mezclarán el yo y sus rasgos
peculiares de carácter con lo que están haciendo. Entonces, aplicarán
su molde a la obra y modelarán la experiencia religiosa de los
hombres según su propio designio. Es peligroso que hagamos de la
carne nuestro brazo. Deberíamos apoyarnos en el brazo del Poder
2324
El otro Poder
infinito. Dios nos ha estado revelando esto durante años. Debemos
tener una fe viviente en nuestros corazones y procurar mayores
conocimientos y luz más desarrollada.—The Review and Herald, 25
de marzo de 1890.
Brillará luz creciente—Un espíritu de farisaísmo se ha esta-
do apoderando del pueblo que pretende creer la verdad para estos
últimos días. Se sienten satisfechos. Han dicho: “Tenemos toda la
verdad. No hay más luz para el pueblo de Dios”. Pero, si no acep-
tamos nada más que lo que ya hemos aceptado como la verdad,
no estaremos seguros. Deberíamos investigar cuidadosamente la
Biblia por nosotros mismos y cavar profundamente en la mina de
la Palabra de Dios buscando la verdad. “Luz está sembrada para el
[35] justo, y alegría para los rectos de corazón”. Salmos 97:11. Algunos
me preguntaron si pensaba que había más luz para el pueblo de
Dios. Nuestras mentes se han estrechado tanto que no parecemos
entender que el Señor tiene una poderosa obra para que hagamos.
Luz creciente ha de brillar sobre nosotros; porque “la senda de los
justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el
día es perfecto”. Proverbios 4:18.—The Review and Herald, 18 de
junio de 1889.
Todavía hay muchas gemas por descubrir—Siempre se re-
velará nueva luz de la Palabra de Dios a aquel que mantiene una
relación viva con el Sol de justicia. Nadie llegue a la conclusión de
que no hay más verdad para ser revelada. El que busca la verdad
con diligencia y oración hallará preciosos rayos de luz que aún han
de resplandecer de la Palabra de Dios. Muchas preseas, que están
todavía esparcidas, han de ser juntadas para convertirse en propiedad
del pueblo de Dios.—Consejos sobre la Obra de la Escuela Sabática
36 (1892).
La investigación de la doctrina—No hay excusa para que al-
guno tome la posición de que no hay más verdades para ser reve-
ladas, y que todas nuestras exposiciones de las Escrituras carecen
de errores. Que ciertas doctrinas hayan sido sostenidas como ver-
dades durante muchos años no es una prueba de que nuestras ideas
son infalibles. El paso del tiempo no convertirá el error en verdad,
y la verdad tiene la capacidad de ser imparcial. Ninguna doctrina
verdadera perderá algo por una investigación cuidadosa.Actitud hacia una nueva luz
25
Vivimos en tiempos peligrosos y no es apropiado que aceptemos
todo lo que se pretende que sea verdad sin examinarlo minuciosa-
mente; ni podemos rechazar nada que lleve los frutos del Espíritu [36]
de Dios. Pero deberíamos ser enseñables, mansos y humildes de
corazón. Algunos se oponen a todo lo que no esté de acuerdo con
sus propias ideas, y al hacerlo ponen en peligro sus intereses eternos
tan ciertamente como lo hizo la nación judía al rechazar a Cristo.
El Señor desea que nuestras opiniones sean sometidas a prueba,
para que veamos la necesidad de examinar de cerca los oráculos
vivientes para ver si estamos en la fe o no. Muchos que pretenden
creer la verdad se han sentido satisfechos diciendo: “Yo soy rico, y
me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad”. Apocalipsis
3:17.—The Review and Herald, 20 de diciembre de 1892.
Cómo investigar las Escrituras—¿Cómo investigaremos las
Escrituras? ¿Hemos de clavar las estacas doctrinales una por una y
luego procurar que la Escritura se ajuste a nuestras opiniones esta-
blecidas? ¿O tomaremos nuestras ideas y conceptos de la Escritura
y mediremos nuestras teorías desde todo ángulo por la palabra de
verdad? Muchos que leen y enseñan la Biblia no comprenden la
preciosa verdad que están estudiando o enseñando.
Los hombres creen errores, cuando la verdad está claramente
señalada. Si sólo trajeran sus doctrinas hasta la Palabra de Dios
en vez de leer la Biblia a la luz de sus doctrinas para demostrar
que sus ideas son correctas, no andarían en tinieblas y ceguedad ni
acariciarían el error. Muchos dan a la Palabra de Dios un significado
que se adecua a sus propias opiniones, y se desvían a sí mismos y
engañan a otros por sus falsas interpretaciones de la Palabra de Dios.
Al ponernos a estudiar la Palabra de Dios deberíamos hacerlo
con corazón humilde. Todo egoísmo, todo amor a la originalidad [37]
debería ponerse a un lado. Las opiniones sostenidas durante mucho
tiempo no han de ser consideradas infalibles. La falta de disposición
para abandonar las tradiciones por largo tiempo establecidas fueron
la ruina de los judíos. Estaban decididos a no ver ninguna falla en
sus propias opiniones o en sus exposiciones de las Escrituras. Pero,
por más tiempo que los hombres hayan sostenido ciertos puntos de
vista, si éstos no están claramente sustentados por la palabra escrita,
deberían ser descartados. Los que sinceramente desean la verdad no
vacilarán en abrir sus posiciones para la investigación y la crítica, y26
El otro Poder
no se sentirán turbados si sus opiniones e ideas fueren contradichas.
Este era el espíritu que compartíamos hace cuarenta años…
Tenemos muchas lecciones que aprender, y muchas, muchas,
que desaprender. Sólo Dios es infalible. Los que piensan que nunca
tendrán que abandonar una posición favorita, ni tener ocasión de
cambiar una opinión se verán chasqueados. Mientras nos aferremos
a nuestras propias ideas y opiniones con decidida persistencia, no
podremos tener la unidad por la cual oró Cristo.
Si los que son autosuficientes pudieran ver cómo los considera
el universo de Dios, si pudieran verse como Dios los ve, notarían
tal debilidad, tanta falta de sabiduría, que clamarían al Señor para
que sea su justicia y desearían esconderse de su vista. El apóstol
dice: “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues,
a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de
Dios”. 1 Corintios 6:20. Cuando nuestros planes y maquinaciones
sean destruidos, cuando los hombres que han dependido de nuestro
[38] juicio lleguen a la conclusión de que el Señor los guiará a actuar y
a juzgar por sí mismos, no deberíamos sentirnos inclinados a cen-
surar, y ejerciendo autoridad arbitraria obligarlos a aceptar nuestras
ideas. Los que están en posiciones de autoridad deberían cultivar
constantemente la disciplina propia…
Guardianes de la doctrina—La reprensión del Señor alcanzará
a los que pretenden erigirse en guardianes de la doctrina, impidiendo
que una mayor luz alcance al pueblo. Ha de hacerse una gran obra,
y Dios ve que nuestros líderes tienen necesidad de una gran luz para
que puedan unirse en armonía con los mensajeros que él enviará a
realizar la tarea que les ha asignado. El Señor levantó mensajeros
y los dotó con su Espíritu, y ha dicho: “Clama a voz en cuello, no
te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su
rebelión, y a la casa de Jacob su pecado”. Isaías 58:1.
Nadie corra el riesgo de interponerse entre el pueblo y el mensaje
del cielo. El mensaje de Dios llegará al pueblo; y si no hubiera voz
entre los hombres para darlo, las mismas piedras clamarían. Invito
a cada ministro a buscar al Señor, a poner a un lado el orgullo, a
abandonar la lucha por la supremacía y a humillar su corazón delante
de Dios. La frialdad de corazón y la incredulidad de los que deberían
tener fe mantienen a las iglesias en la debilidad.—The Review and
Herald, 26 de julio de 1892.Actitud hacia una nueva luz
27
Una señal de crecimiento—A medida que los hijos de Dios
crezcan en la gracia, obtendrán cada vez más clara comprensión
de su Palabra, y discernirán nueva luz y belleza en sus verdades
sagradas. Esto ha venido sucediendo en la historia de la iglesia a lo [39]
largo de todas las edades, y así seguirá siendo hasta el fin. Pero al
declinar la verdadera vida espiritual, siempre hubo tendencia a dejar
de progresar en el conocimiento de la verdad. Los hombres que se
quedan satisfechos con la luz ya recibida de la Palabra de Dios, y
desaprueban cualquier investigación más profunda de las Escrituras,
se vuelven conservadores y tratan de evitar la discusión.
Que no haya controversia ni agitación entre el pueblo de Dios
no debe ser considerado como prueba concluyente de que se está
reteniendo la sana doctrina. Hay razones para temer que no se esté
discerniendo claramente entre la verdad y el error. Cuando no se
levanten nuevas preguntas por la investigación de las Escrituras,
cuando no se presente ninguna diferencia de opinión que haga que
los hombres se pongan a escudriñar la Biblia por sí mismos para
asegurarse de que poseen la verdad, serán muchos los que, como en
los tiempos antiguos, se aferrarán a la tradición y adorarán lo que
no conocen.
Me ha sido mostrado que muchos de quienes profesan tener
un conocimiento de la verdad presente no saben lo que creen. No
comprenden las pruebas de su fe. No tienen justo aprecio de la obra
para este tiempo. Cuando llegue el tiempo de prueba, habrá hombres
(que están ahora predicando a otros) que encontrarán, al examinar
sus doctrinas, muchos puntos en los cuales no podrán dar razón
satisfactoria. Hasta ser probados de esa manera no conocerán su
gran ignorancia.
Son muchos los que en la iglesia dan por sentado que entienden
lo que creen, pero, antes que se presente la controversia, no conocen
su propia debilidad. Cuando estén separados de sus correligionarios
y se vean obligados a permanecer solos para explicar su creencia, [40]
se sorprenderán al ver cuán confusas son sus ideas acerca de lo que
aceptaron como verdad. Lo cierto es que ha habido entre nosotros un
alejamiento del Dios viviente, un retorno a los hombres, para poner
la sabiduría humana en lugar de la divina.
Dios despertará a sus hijos. Si fracasan los otros medios, surgirán
herejías entre ellos, las cuales los zarandearán y separarán el tamo28
El otro Poder
del trigo. El Señor invita a todos los que creen en su Palabra a que
despierten de su sueño. Ha llegado una luz preciosa, apropiada para
este tiempo. Es la verdad bíblica, que demuestra los peligros que
se avecinan. Esta luz debe inducirnos a estudiar diligentemente las
Escrituras, y a hacer un examen muy crítico de nuestras opiniones.
Dios quiere que escudriñemos cabalmente, con perseverancia,
oración y ayuno, todas los sentidos y argumentos de la verdad. Los
creyentes no se han de basar en suposiciones e ideas mal definidas
acerca de lo que constituye la verdad. Su fe debe asentarse firme-
mente en la Palabra de Dios, de modo que cuando llegue el tiempo
de prueba y sean llevados ante concilios para responder por su fe,
puedan dar razón de la esperanza que hay en ellos con mansedumbre
y temor.
¡Agitad, agitad, agitad! Los temas que presentamos al mundo
deben ser para nosotros una realidad viviente. Es importante que
al defender las doctrinas que consideramos como artículos de fe
fundamentales, nunca nos permitamos emplear argumentos que no
sean completamente plausibles. Los que no lo sean pueden servir
para reducir al silencio a un oponente, pero no hacen honor a la
verdad. Debemos presentar argumentos cabales que no sólo acallen
a nuestros oponentes, sino que también puedan soportar el examen
[41] más detenido y escrutador…
Investigación continua por mayor luz—Cualquiera sea el al-
cance intelectual del hombre, no crea ni por un instante que no
necesita escudriñar cabalmente de continuo las Escrituras para ob-
tener mayor luz. Como pueblo somos llamados individualmente a
ser estudiantes de la profecía. Debemos velar con fervor para dis-
cernir cualquier rayo de luz que Dios nos presente. Debemos notar
los primeros resplandores de la verdad y, estudiando con oración,
podremos obtener una luz más clara, que podrá presentarse a otros.
Podemos estar seguros de que Dios no favorece a sus hijos
cuando ellos se hallan gozando de comodidades y están satisfechos
con el conocimiento de la luz que poseen. Es voluntad suya que
sigan avanzando para recibir la abundante y siempre creciente luz
que resplandece para ellos.
La actitud actual de la iglesia no agrada a Dios. Se ha apoderado
de ella una confianza propia que ha inducido a sus miembros a
no sentir necesidad alguna de más verdad y mayor luz. EstamosActitud hacia una nueva luz
29
viviendo en un tiempo cuando Satanás trabaja a diestra y siniestra,
delante y detrás de nosotros; sin embargo, como pueblo, estamos
durmiendo. Dios quiere que se oiga una voz que despierte a su
pueblo y lo incite a obrar.—Obreros Evangélicos, 312-314 (1915).
Es esencial el espíritu correcto—Hermanos, debemos cavar
hondo en la mina de la verdad. Ustedes pueden hacerse preguntas
a ustedes mismos y unos con otros, sólo si lo hacen con el espíritu
correcto. Pero demasiado a menudo el yo es grande, y tan pronto co-
mo comienza la investigación se manifiesta un espíritu no cristiano.
Esto es precisamente lo que Satanás desea, pero deberíamos venir [42]
con corazón humilde para conocer por nosotros mismos qué es la
verdad.
Llegará el tiempo cuando seremos separados y esparcidos, y cada
uno de nosotros tendrá que vivir sin el privilegio de la comunión
con los que tienen la misma fe preciosa. ¿Cómo podrán estar firmes
a menos que Dios esté de su lado y ustedes sepan que él los está
guiando? Cada vez que investigamos la verdad bíblica, el Maestro se
reúne con nosotros. El Señor no deja el barco ni por un momento para
que lo guíen pilotos ignorantes. Podemos recibir nuestras órdenes
del Capitán de nuestra salvación.—The Review and Herald, 25 de
[43]
marzo de 1890.Capítulo 5—La investigación de nueva luz
No adoptemos una actitud de sospecha—Cuando se presente
una doctrina que no concuerde con nuestras opiniones debemos
acudir a la Palabra de Dios, buscar al Señor en oración y no permitir
al enemigo que siembre sospechas y prejuicios. Nunca debemos
permitir que se manifieste en nosotros el espíritu que alistó a los
sacerdotes y príncipes contra el Redentor del mundo. Ellos se queja-
ban de que Cristo perturbaba al pueblo, y deseaban que lo hubiese
dejado en paz, porque causaba perplejidad y disensión. El Señor nos
envía luz para probar qué clase de espíritu tenemos. No debemos
engañarnos a nosotros mismos.
En 1844, siempre que llegaba a nuestra atención algo que no
comprendíamos, nos arrodillábamos y pedíamos a Dios que nos
ayudase a asumir la actitud debida; entonces podíamos llegar a una
correcta comprensión y a sentir unánimemente. No había disensión
ni enemistad, ni malas sospechas, ni falsos juicios acerca de nues-
tros hermanos. Si sólo conociésemos el mal que causa el espíritu
de intolerancia, ¡cuán cuidadosamente lo rehuiríamos!—Obreros
Evangélicos, 316, 317 (1915).
[44]
Cómo se prueba la nueva luz—Nuestros hermanos deben estar
dispuestos a investigar con sinceridad todo punto de controversia.
Si un hermano está enseñando un error, los que ocupan puestos de
responsabilidad deben saberlo. Y si él enseña la verdad, deben tomar
posición de su lado. Todos deberíamos saber lo que se enseña entre
nosotros; porque si es verdad, lo necesitamos. Nos hallamos todos
bajo obligación para con Dios de conocer lo que él nos envía. El
ha dado indicaciones por las cuales podemos probar toda doctrina:
“¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque
no les ha amanecido”. Isaías 8:20. Si la luz presentada soporta esa
prueba, no debemos negarnos a aceptarla porque no concuerde con
nuestras ideas.—Obreros Evangélicos, 315, 316.
Examinemos las nuevas perspectivas—La verdad es eterna, y
el conflicto con el error sólo destacará su fuerza. Nunca deberíamos
30La investigación de nueva luz
31
rehusarnos a examinar las Escrituras con quienes desean conocer
la verdad tanto como nosotros. Supongamos que un hermano tiene
un punto de vista diferente del de ustedes, y que les propusiera
que se sienten con él para investigar ese punto en las Escrituras,
¿deberían ustedes levantarse, llenos de prejuicios, y condenar sus
ideas mientras rehúsan escucharlo?
El único camino correcto sería sentarse como cristianos e inves-
tigar la posición presentada a la luz de la Palabra de Dios, la cual
revelará la verdad y desenmascarará el error. Ridiculizar sus ideas
no debilitaría en lo más mínimo la posición de él si fuera falsa, ni
fortalecería su posición si fuese verdadera. Si los pilares de nuestra
fe no soportan la prueba de la investigación, es tiempo de que lo
sepamos. No debe haber espíritu de farisaísmo entre nosotros. Cuan-
do Cristo vino a lo suyo, los suyos no lo recibieron; y es un asunto [45]
de solemne interés para nosotros no seguir un camino similar por
rehusar la luz del cielo.
Debemos estudiar la verdad por nosotros mismos. No debería-
mos depender de ningún ser humano que piense por nosotros. No
importa quién sea, ni en qué puesto se encuentre, no hemos de mirar
a ningún hombre como el criterio perfecto para nosotros. Debemos
reunirnos para recibir consejo y estar sujetos unos a otros; pero, al
mismo tiempo, hemos de ejercitar la capacidad que Dios nos ha dado
para conocer qué es la verdad. Cada uno de nosotros debe pedir a
Dios la orientación divina. Debemos desarrollar individualmente
un carácter que soporte la prueba el día de Dios. No deberíamos
enamorarnos de nuestras ideas y pensar que ninguno tiene derecho
a interferir en nuestras opiniones.—The Review and Herald, 18 de
junio de 1889.
No se revela sólo a uno o dos—Dios no ha pasado por alto a
su pueblo ni ha elegido a un hombre solitario aquí y otro allí como
los únicos dignos de que les sea confiada su verdad. No da a un
hombre una nueva luz contraria a la fe establecida en todo el cuerpo
de creyentes [la iglesia]. En todas las reformas se han levantado
hombres que aseveraban esto. Pablo amonestó a la iglesia de su
tiempo: “Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen
cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”. Hechos 20:30.
El mayor daño que puede recibir el pueblo de Dios proviene de los32
El otro Poder
que salen de él hablando cosas perversas. Por medio de ellos queda
vilipendiado el camino de la verdad.
Nadie debe confiar demasiado en sí mismo, considerando que
[46] Dios le ha dado una luz especial, mayor que la de sus hermanos. Se
nos representa a Cristo como morando en medio de su pueblo; y a
los creyentes como “edificados sobre el fundamento de los apóstoles
y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,
en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un
templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente
edificados para morada de Dios en el Espíritu”. Efesios 2:20-22.
Agrega Pablo: “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis
como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda
humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a
los otros en amor; solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el
vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también
llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor,
una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos,
y por todos, y en todos”. Efesios 4:1-6.
Cuidado con los problemas colaterales—Lo que el Hno. D
llama luz es aparentemente inofensivo y no se diría que alguien
pudiese verse perjudicado por ello. Pero, hermanos, es idea y cuña
de entrada de Satanás. Esto ha sido probado vez tras vez. A veces
alguien acepta una idea nueva y original que no parece estar en
conflicto con la verdad, y se espacia en ella hasta que le parece que
está revestida de belleza e importancia, porque Satanás tiene poder
para dar esa falsa apariencia. Al fin llega a ser el tema que lo absorbe
todo, el único gran punto alrededor del cual gira todo, y la verdad
queda desarraigada del corazón.
Apenas se inician en su mente ideas erráticas, el Hno. D empieza
a perder la fe y a poner en duda la obra del Espíritu que se ha
[47] manifestado entre nosotros durante tantos años. No es un hombre
que pueda recibir lo que él llama luz especial, que no sea impartida
a otros. Por lo tanto no hay seguridad en permitirle una influencia
que sólo lo llevará a desequilibrar otras mentes. Eso significaría
abrir una puerta por la cual Satanás introduciría muchos errores
que distraerían la mente de la importancia de la verdad para este
tiempo. Hermanos, como embajadora de Cristo, os amonesto a que
desconfiéis de estas cuestiones unilaterales que tienden a distraerLa investigación de nueva luz
33
la mente de la verdad. Nunca el error es inofensivo ni santifica,
sino que siempre es peligroso y produce confusión y disensión. El
enemigo ejerce gran poder sobre las mentes que no están cabalmente
fortalecidas por la oración y establecidas en la verdad bíblica.
Sometan la nueva luz a hermanos de experiencia—Hay mil
tentaciones disfrazadas y preparadas para los que tienen la luz de la
verdad; y la única seguridad para cualquiera de nosotros consiste en
no recibir ninguna nueva doctrina o interpretación de las Escrituras,
sin someterla primero a hermanos de experiencia. Preséntenselas con
un espíritu humilde y dispuesto a recibir enseñanza, con ferviente
oración, y si ellos no la aceptan, ateneos a su juicio; porque “en la
multitud de consejeros hay seguridad”. Proverbios 11:14.—Joyas de
los Testimonios 2:103-105 (1885).
Asuntos sin trascendencia—Yo diría a mis hermanos y herma-
nas: Manténganse cerca de las instrucciones que se encuentran en
la Palabra de Dios. Consideren las ricas verdades de las Escrituras.
Sólo así podrán llegar a ser uno con Cristo. Ustedes no tienen tiem-
po para entrar en controversias respecto de la matanza de insectos. [48]
Jesús no ha puesto esta carga sobre ustedes. “¿Qué tiene que ver
la paja con el trigo?” Jeremías 23:28. Estos asuntos parciales que
se levantan son como paja, madera y hojarasca comparados con
la verdad para estos últimos días. Los que abandonan las grandes
verdades de la palabra de Dios para hablar de tales temas no están
predicando el evangelio, sino tratando con las vanas sofisterías que
el enemigo presenta para desviar las mentes de las verdades que
conciernen a su bienestar eterno. No tienen palabras de Cristo para
vindicar sus suposiciones.
No gasten tiempo en la discusión de tales asuntos. Si tienen
alguna duda en cuanto a los temas en los que deberían detenerse,
vayan directamente a los discursos del gran Maestro y sigan sus
instrucciones…
Teorías erróneas, sin autoridad de la Palabra de Dios, vendrán de
la derecha y de la izquierda. Para los débiles estas teorías parecerán
verdades que los harán sabios, pero son como la nada. Sin embargo,
muchos miembros de iglesia han llegado a estar tan satisfechos con
este alimento barato que tienen una religión dispéptica. ¿Por qué los
hombres y las mujeres rebajarán su experiencia recogiendo fábulas
vanas y presentándolas como si fueran temas dignos de atención?34
El otro Poder
El pueblo de Dios no tiene tiempo para ocuparse de las preguntas
indefinidas y frívolas que no tienen relación con los requerimientos
de Dios.—Preach the Word, 10 (1901).
Puntos innecesarios para la fe—Muchos de los temas que se
discuten no son necesarios para la perfección de la fe. No tenemos
tiempo para estudiarlos. Muchas cosas están más allá de la com-
[49] prensión finita. Las verdades no siempre están al alcance de nuestra
razón, ni tampoco podemos explicarlas. La revelación las presenta
para que las recibamos en forma implícita, como palabras de un
Dios infinito. Aunque todo investigador inteligente ha de estudiar
la verdad tal como es en Jesús, hay cosas que todavía no se han
simplificado, declaraciones que las mentes humanas no pueden cap-
tar ni explicar sin correr el riesgo de ser culpables de cálculos y
explicaciones humanos, que no son sabor de vida para vida.
Cada verdad esencial aplicable a la vida práctica y concerniente
a la salvación del ser es muy clara y positiva.—Ibíd. 6, 7 (1895).
Una artimaña del enemigo—Hemos de orar por iluminación
divina, pero al mismo tiempo deberíamos ser cuidadosos en cuanto a
cómo recibimos todo lo que se llama nueva luz. Debemos estar vigi-
lantes, no sea que, bajo la excusa de buscar nuevas verdades, Satanás
desvíe nuestras mentes de Cristo y de las verdades especiales para
este tiempo. Se me ha mostrado que es una artimaña del enemigo
conducir las mentes para que se detengan en puntos oscuros, sin
importancia, que no han sido plenamente revelados o que no son
esenciales para nuestra salvación. Esto se transforma en un tema
absorbente, la “verdad presente”, cuando todas sus investigaciones
y suposiciones sólo sirven para oscurecer más que antes el tema
y confundir las mentes de algunos que deberían estar buscando la
unidad por medio de la santificación de la verdad.—Ibíd. 4 (1891).
“Nueva luz” que conmueve la confianza—Satanás espera en-
[50] volver al pueblo remanente de Dios en la ruina general que está por
sobrevenir a la Tierra. A medida que la venida de Cristo se acerque,
será más resuelto y decidido en sus esfuerzos para vencerlo. Se
levantarán hombres y mujeres profesando tener alguna nueva luz o
revelación que tenderá a conmover la fe en los antiguos hitos. Sus
doctrinas no soportarán la prueba de la Palabra de Dios, pero habrá
personas que serán engañadas. Harán circular falsos informes, y
algunos quedará atrapados en esta trampa. Creerán estos rumoresLa investigación de nueva luz
35
y a su vez los repetirán formando así un vínculo que los ligue con
el gran engañador. Ese espíritu no se manifestará siempre desafian-
do abiertamente los mensajes que Dios envía; pero se originará un
decidido descreimiento que se expresará de muchas maneras. Ca-
da declaración falsa alimenta y fortalece ese descreimiento, y por
este medio muchos seres humanos serán inclinados en la dirección
errónea.—Joyas de los Testimonios 2:107 (1885).
Actitud hacia los que pretenden tener nueva luz—Aférrense
a la Biblia porque sus sagradas verdades pueden purificar, ennoblecer
y santificar el ser. Deben sostener la verdad y enseñarla tal como es
en Jesús, todo lo demás no tiene ningún valor para ustedes. Ante
la luz de la verdad de Dios, permitan que las opiniones, las ideas y
la sabiduría humanas aparezcan como son a la vista de Dios: como
necedad…
Si un hermano difiere de ustedes en algunos puntos de la verdad,
no se rebajen a usar el ridículo ni lo pongan en una falsa luz, ni
tergiversen sus palabras, ni se burlen de él, ni interpreten mal sus
palabras quitándoles su verdadero significado. Esto no sería un
debate concienzudo. No lo presenten ante otros como un hereje
mientras no hayan investigado con él su posición, tomando texto [51]
tras texto con el espíritu de Cristo para mostrarle cuál es la verdad.
Ustedes mismos no conocen realmente la evidencia que él tiene para
su fe ni pueden definir claramente la posición de él. Tomen su Biblia
y con espíritu bondadoso pesen cada argumento que él presenta,
mostrando con las Escrituras si él está en el error. Cuando hagan
esto sin sentimientos ásperos, harán sólo lo que es su deber, el deber
de cada ministro de Jesucristo.—Carta 21, 1888.
Escuchen antes de condenar—Cuando se presenta una luz nue-
va a la iglesia, es peligroso que la rechacen. Rehusarse a escuchar
porque abrigan prejuicio contra el mensaje o el mensajero no los
excusará delante de Dios. Condenar lo que no han oído o no entien-
den no ensalzará la sabiduría de ustedes ante los ojos de los que son
cándidos en sus investigaciones de la verdad. Hablar con desprecio
de quienes Dios ha enviado con un mensaje de verdad es insensatez
y locura. Si nuestros jóvenes están procurando educarse a sí mismos
para ser obreros en la causa del Señor, deben transitar el camino de
Cristo y vivir de toda palabra que sale de su boca. No deben llegar
a la conclusión de que ya ha sido revelada toda la verdad y que36
El otro Poder
el Infinito no tiene más luz para su pueblo. Si se atrincheran en la
creencia de que toda la verdad ha sido revelada, estarán en peligro
de desechar como inútiles las preciosas joyas de verdad que serán
descubiertas al volver los hombres la atención al escudriñamiento
de la rica mina de la Palabra de Dios.—Consejos sobre la Obra de
[52] la Escuela Sabatica, 34, 35 (1892)

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